viernes, 5 de febrero de 2010

Un hada me confió el Secreto de la Felicidad


He aquí la fábula más maravillosa a cerca de una niña huérfana quién no tenía familia o persona alguna capaz de darle amor. Cierto día, mientras caminaba por la vera del río sintiéndose más triste y solitaria que de costumbre, observó una pequeña mariposa atrapada cruelmente en un espino. Cuando más luchaba por liberarse, más laceraba su frágil torso. Con delicadeza, la huerfanita liberó a la mariposa de su cautiverio. Esta, al verse libre, en vez de emprender el vuelo se convirtió en una bella hada. La jovencita no podía creer lo que veían sus ojos.  El hada bondadosa le dijo a la niña: "Para agradecerte por tu maravilloso gesto, te concederé cualquier deseo".


La pequeña pensó un momento y le contestó: "Deseo ser feliz!"


"De acuerdo", dijo el hada inclinándose para hablarle al oído, y acto seguido desapareció.


A medida que la pequeña fue creciendo, en toda la comarca no se encontraba una persona más feliz que ella. Todos deseaban conocer su secreto. Ella se limitaba a sonreír mientras decía: "Yo sólo escuché las palabras de un hada cuando era pequeña".


Cuando ya era anciana y estaba en su lecho de muerte, todos los vecinos se arremolinaron a su alrededor, deseosos de hacerse a su fórmula maravillosa de la felicidad antes de su partida. "Por favor, cuéntanos", le rogaban, "cuéntanos lo dicho por el hada". 


La bella anciana sonrió y contestó: Me dijo sobre cada persona, por más segura de sí misma que pareciera, o así fuera más joven o vieja, rica o pobre, necesitaba de mí".  (Tomado y adaptado de Denis Derivet).




“La felicidad es no es destino o un instante de logro; es el camino recorrido, el saborear paso a paso la fragancia del ir construyendo cada sueño anhelado. Y la mejor forma de realizar ese caminar dentro del menor esfuerzo y el mayor júbilo es a través de tu conexión con los deseos de tu corazón”

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