jueves, 4 de marzo de 2010

¡Tu decides el color de cada experiencia!

Escondido entre bellas montañas de diferentes tonos verdes en un antiguo monasterio, del grupo de alumnos quienes aspiraban a continuar ascendiendo en la vida escogida, dos de ellos se enfrentaban a una prueba, como requisito para graduarse de su primer nivel. Antes de la salida el maestro les explica la ruta a seguir y el listón de madera que debían cargar durante todo el trayecto, al igual de unas pruebas a superar y la recompensa especial para el primero en regresar.

Luego de hacer el examen de la carga, uno de ellos, escogió el tablón más largo y más pesado, mientras que el otro sonrió al considerarlo algo tonto. Su compañero le estaba dando una ventaja para su comodidad, con la seguridad de ganar al estar más liviano. Efectivamente durante la mayor parte de la prueba quien llevaba el mayor peso con dificultad cumplía todas las tareas pero iba rezagado. Al final del trayecto los dos competidores encontraron un puente destruido sobre un rio muy caudaloso y de fuerte corriente. El discípulo que llevaba la delantera con su tabla más pequeña, tuvo que atravesar el rio nadando con mucho esfuerzo para no perder toda la delantera alcanzada en el camino y no perder la madera exigida. Mientras tanto el otro contendor encuentra el derruido paso, analiza la condición y puso su larga y resistente tabla sobre el puente roto y pasa con gran facilidad, dejando atrás a su rival y obteniendo la anhelada recompensa.

A veces desconocemos las herramientas importantes que nos otorga la vida para aliviarnos en nuestro paso, al considerarlas pesadas cargas limitantes de superar otros obstáculos, siendo soportes tan sólidos en nuestro bienestar.

Cada experiencia trae un aprendizaje. Tablas brindadas por la vida, muchas veces a través del dolor y el sufrimiento, con las cuales nos vamos fortaleciendo para afrontar satisfactoriamente nuevo eventos en este caminar de la existencia.

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